Cómo sobrevivir a un jefe de mierda. Sin matarlo, aunque a veces te lo merezca.
He tenido más jefes que maridos. Y los jefes, al menos los que he tenido yo, son peores que los maridos. Los maridos al menos se van a dormir. Los jefes se quedan en tu cabeza, todo el día, toda la noche, incluso cuando estás en el baño llorando. He trabajado en cocinas, en oficinas, en fábricas, en taxis. He visto de todo: el que te humilla delante de todos, el que te roba las ideas, el que te hace la vida imposible porque se siente más pequeño que tú. Y he sobrevivido. No siempre con dignidad. Pero he sobrevivido. Aquí te cuento cómo.
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