La entrevista no es un interrogatorio: cómo convertir el nerviosismo en tu aliado
He estado en los dos lados de la mesa. Como periodista, he hecho cientos de entrevistas, muchas de ellas a personas que estaban en situaciones de vulnerabilidad o de alta exposición. Como reclutador, he participado en procesos de selección de todo tipo. Y como entrevistado, he sufrido el nerviosismo, las manos sudorosas, la voz que tiembla. La entrevista de trabajo es una de las experiencias más estresantes que existen, y eso no va a cambiar. Pero lo que sí puede cambiar es cómo te enfrentas a ella. Porque la entrevista no es un interrogatorio, es una conversación. Y las conversaciones, bien llevadas, son oportunidades.
“El nerviosismo no es tu enemigo. Es tu energía esperando ser canalizada. Los mejores entrevistados que he tenido no eran los que no estaban nerviosos, eran los que usaban su nerviosismo para estar más vivos, más presentes, más auténticos.”
— Esteban Luarca, en un taller de entrevistas
El mito del candidato perfecto (y la realidad de los nervios)
Uno de los mayores errores que he visto en los candidatos es intentar parecer perfectos. Respuestas ensayadas, sonrisas forzadas, un discurso pulido que no muestra ninguna grieta. Y el resultado es que parecen robots. Nadie quiere contratar a un robot. Quieren contratar a una persona, con sus luces y sus sombras, que sepa reconocer sus errores y que tenga la humildad de aprender.
He entrevistado a un candidato que, al preguntarle por su mayor debilidad, respondió: «Soy un desastre con los plazos, pero lo estoy trabajando. He empezado a usar un sistema de gestión de tareas y ya he mejorado». No era una respuesta perfecta, pero era honesta. Y lo que hizo el reclutador fue preguntarle más sobre cómo había mejorado. Eso abrió una conversación real, no un interrogatorio.
Los nervios son normales. Los he tenido yo mismo antes de entrevistas importantes. La clave no es eliminarlos, es gestionarlos. Y para eso, hay que prepararse, pero también hay que aceptar que el nerviosismo es parte del proceso.
“En mi primera entrevista de trabajo, sudaba tanto que el reclutador me ofreció un vaso de agua. Me puse rojo, tartamudeé, mezclé conceptos. Pensé que había sido un desastre. Pero dos días después me llamaron para la segunda ronda. Me dijeron que, aunque estaba nervioso, se notaba que sabía del tema y que era auténtico. Me contrataron.”
— Entrevista a una profesional de Logroño, Archivo de Empleo, 2024
Las 5 claves para preparar una entrevista (según mi archivo)
He recopilado las estrategias que mejor funcionan entre los candidatos que he entrevistado. No son trucos mágicos, son hábitos que reducen la ansiedad y aumentan la confianza.
5 claves para no morir en una entrevista
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Investiga la empresa — No llegues sin saber a qué te dedicas. Busca su web, sus redes, sus últimas noticias. Conocer el contexto te dará seguridad y te permitirá hacer preguntas inteligentes. -
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Prepara tus historias — No ensayes respuestas, ensaya historias. Piensa en tres proyectos de los que te sientas orgulloso, en cómo los abordaste y qué aprendiste. Las historias son más memorables que las listas de logros. -
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Practica la escucha activa — La entrevista no es un monólogo. Escucha atentamente, haz preguntas sobre lo que te dicen, demuestra que estás presente. El que escucha bien, destaca. -
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Prepárate para lo inesperado — No todas las preguntas serán predecibles. Practica responder con calma a preguntas incómodas. Si no sabes algo, dilo con honestidad: «No lo sé, pero esto es lo que haría para averiguarlo». -
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Llega con tiempo y respira — Llegar tarde aumenta el nerviosismo. Llegar con 10 minutos de margen te permite sentarte, respirar, recordar que la entrevista es una conversación, no una sentencia.
El poder de las preguntas: por qué preguntar bien es más importante que responder bien
Una de las cosas que más valoran los reclutadores, y que he visto en mis propias entrevistas, es que el candidato haga preguntas inteligentes. No preguntas sobre el salario (eso se pregunta al final), sino preguntas sobre el equipo, los retos, la cultura de la empresa. Preguntas que demuestran que has pensado en el puesto y que no solo quieres un trabajo, quieres ese trabajo.
He visto a candidatos que, después de responder todas las preguntas, se quedaban en silencio esperando que la entrevista acabara. Y he visto a candidatos que, con sus preguntas, se llevaban la entrevista a otro nivel. Porque preguntar bien demuestra curiosidad, proactividad y capacidad de análisis. Y esas cualidades valen más que cualquier título.
Algunas preguntas que he visto funcionar en mis entrevistas:
- «¿Qué es lo que más le gusta de trabajar aquí?»
- «¿Cuáles son los principales retos que enfrenta el equipo ahora mismo?»
- «¿Cómo describiría la cultura de la empresa?»
- «¿Qué espera de mí en los primeros tres meses?»
- «¿Cómo se mide el éxito en este puesto?»
“La entrevista no es un examen, es un baile. Y en el baile, el que sabe preguntar marca el ritmo. No temas a las preguntas, úsalas para conectar.”
Después de la entrevista: el cierre que marca la diferencia
Una de las cosas que menos se hacen y más impacto tienen es el seguimiento después de la entrevista. Un correo de agradecimiento, breve, personalizado, que recuerde algo de la conversación. No es un gesto cursi, es una muestra de profesionalidad. Y en un mercado laboral donde la mayoría de los candidatos desaparecen, el que escribe un correo se queda en la memoria.
He visto a un candidato ser contratado, en parte, porque envió un correo de agradecimiento en el que mencionaba una anécdota que el reclutador había compartido. Ese detalle demostró que había escuchado, que le importaba la conversación. Y eso, en un mar de CVs iguales, marcó la diferencia.
Así que ya sabes: la entrevista no es un interrogatorio, es una oportunidad. Y si la preparas, si la vives con autenticidad y si haces el seguimiento, estarás muy por delante de la mayoría. El nerviosismo no desaparecerá, pero se convertirá en un aliado. Porque los nervios, bien gestionados, son energía. Y la energía, bien dirigida, es imparable.
— Esteban Luarca Mendizábal, desde el archivo de las entrevistas, julio de 2026.
