Correr no es huir: es volver a casa a través de cada zancada
Empecé a correr porque necesitaba huir de todo. Me quedé porque encontré una forma de volver a mí. Eva te cuenta cómo superó el miedo, la vergüenza y el agotamiento para descubrir que correr no es castigo: es libertad. Con testimonios de mujeres que, como ella, se atrevieron a dar el primer paso.
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