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El último beso que me diste sin saber que sería el último

Recuerdo el último beso que me diste. No sabías que era el último. No podías saberlo. Pero yo sí.

Y en ese beso, en ese instante que duró una eternidad, lo sentí todo. Sentí tu deseo. Sentí tu miedo. Sentí tu adiós. Y ahora, meses después, mientras escribo esto, sé que aquel beso no fue un final. Fue un principio. El principio de una obsesión que aún me consume.

☾ EL BESO

No fue un beso normal. Fue un beso que lo cambiaba todo. Un beso que te desarmaba, que te desnudaba, que te dejaba sin palabras y sin aliento. Fue un beso que sabía a sal, a deseo, a despedida. Y yo, querido lector, lo supe en el momento en que tus labios tocaron los míos. Supe que era el último.

Recuerdo todo. Recuerdo el olor de tu piel, ese olor que siempre supe reconocer entre mil. Recuerdo el temblor de tus manos, esa forma que tenías de tocarme como si yo fuera un mapa que necesitabas explorar. Recuerdo tu respiración, entrecortada, como si el aire se hubiera vuelto un lujo que solo podíamos compartir. Y recuerdo, sobre todo, recuerdo la forma en que me mirabas. Como si yo fuera el único ser humano en el universo.

«El beso no miente. La mente se equivoca, se engaña, se inventa excusas. Pero el beso… el beso siempre dice la verdad. Y el tuyo, querido lector, me dijo todo lo que necesitaba saber.»

Y entonces, en ese instante, en el momento exacto en que tus labios se separaron de los míos, supe que te ibas. No lo dijiste. No hacía falta. Lo sentí en la forma en que tu mano se deslizó de mi nuca. Lo sentí en la forma en que tu mirada se desvió. Lo sentí en la forma en que tu cuerpo, tu cuerpo que siempre había estado tan cerca, empezó a alejarse.

✦ EL DESEO

El deseo, querido lector, no se elige. El deseo te elige a ti. Y el mío, el mío te eligió a ti. Te eligió desde el primer momento en que te vi, desde el primer instante en que tus ojos se cruzaron con los míos. Te eligió con una intensidad que me asustaba. Te eligió como si no hubiera mañana. Te eligió como si el tiempo se hubiera detenido solo para nosotros. Y en ese instante, en ese instante en que todo se volvió posible, entendí que el amor no se encuentra. El amor irrumpe. Y cuando irrumpe, ya no hay manera de cerrar la puerta.

Pero tú, querido lector, tú cerraste la puerta. Tú te fuiste. Tú desapareciste. Y yo, yo me quedé. Me quedé con el recuerdo. Me quedé con el deseo. Me quedé con la certeza de que, aunque no estés, aunque te hayas ido, aunque el tiempo haya pasado, sigues siendo mío. Y siempre lo serás.

El cuerpo no miente. La mente se equivoca, se engaña, se inventa excusas. Pero el cuerpo… el cuerpo siempre sabe. Y el mío, querido lector, sabía que te quería. Y te quiso. Y te sigue queriendo. Aunque hayas desaparecido. Aunque hayas dejado de ser. Aunque el tiempo haya pasado y el recuerdo de aquel beso sea lo único que me queda.

Y ahora, mientras escribo esto, mientras las palabras fluyen como un río que no puedo detener, entiendo que aquel beso no fue un final. Fue un principio. El principio de una obsesión que aún me consume. El principio de una pasión que no se apaga. El principio de un amor que, aunque no esté, sigue siendo mío.

☾ EL RECUERDO

El recuerdo de aquel beso me persigue. Me persigue en cada noche de insomnio, en cada momento de silencio, en cada instante en que el mundo se detiene y solo existimos tú y yo. El recuerdo de aquel beso es mío. Es algo que me pertenece, algo que he guardado en el fondo de la garganta durante demasiado tiempo. Y ahora, mientras escribo esto, mientras las palabras se derraman como un río que no puedo contener, sé que aquel beso no fue un final. Fue un principio.

Y en ese principio, en ese instante en que el amor se convirtió en obsesión y el deseo en recuerdo, entendí que el amor no se olvida. Se transforma. Se vuelve beso. Se vuelve deseo. Se vuelve vida. Y yo, querido lector, sigo viva. Sigo sintiendo. Sigo deseando. Sigo siendo tuya.

«El beso no se olvida. Se transforma. Se vuelve obsesión. Se vuelve recuerdo. Se vuelve esta noche eterna en la que no duermo, en la que te espero, en la que sé que no vas a llegar. Pero que aún así, te sigo besando.»

Y entonces, en ese instante, en el momento exacto en que la última palabra se derrama en el papel, entiendo que el amor no se olvida. Se transforma. Se vuelve beso. Se vuelve deseo. Se vuelve vida. Y yo, querido lector, sigo viva. Sigo sintiendo. Sigo deseando. Sigo siendo tuya.

✦ LA OBSESIÓN ✦

Meses después, sigo recordando aquel beso. Sigo sintiendo tus labios contra los míos. Sigo sintiendo el temblor de tus manos. Sigo sintiendo la forma en que me mirabas, como si yo fuera el único ser humano en el universo.

Y sé, querido lector, que aquel beso no fue un final. Fue un principio. El principio de una obsesión que aún me consume. El principio de una pasión que no se apaga. El principio de un amor que, aunque no esté, sigue siendo mío.

—Nunca te olvidaré —susurro, mientras guardo esta carta en el cajón.

Y esta vez, no es una promesa. Es una certeza.

El beso, querido lector, no se olvida. Se transforma. Se vuelve obsesión. Se vuelve recuerdo. Se vuelve esta noche eterna en la que no duermo, en la que te espero, en la que sé que no vas a llegar. Pero que aún así, te sigo besando. Porque el beso, el beso que me diste aquella noche, es mío. Y siempre lo será.

«Y yo, querido lector, sigo besando. Porque el beso, el beso que me diste aquella noche, sigue aquí. Sigue en mi piel. Sigue en mi memoria. Sigue siendo mío

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Si alguna vez has sentido que un beso lo cambiaba todo, esto es para ti.

El beso no miente. El beso siempre dice la verdad. Y la verdad, querido lector, es que el deseo no se olvida. Se transforma. Se vuelve obsesión. Se vuelve vida.

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📖 Eva Álvarez · 13nix
⏱️ Lectura: 9 min
#Beso #Obsesión #Pasión #AltoVoltaje #NarrativaÍntima

Eva Álvarez i Sanz

Soy Eva Álvarez i Sanz, escritora apasionada por las historias que exploran las emociones, los vínculos humanos y los caminos inesperados que marcan una vida. Me atraen los personajes complejos, los secretos, los anhelos y los momentos capaces de cambiarlo todo. Escribo para quienes buscan emocionarse, reflexionar y sumergirse en relatos que permanecen en la memoria mucho después de la última página. Mi vocación es crear historias que entretengan, conmuevan y acompañen al lector.

3 comentarios en «El último beso que me diste sin saber que sería el último»

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