Supersticiones de los eclipses: de los sacrificios aztecas a los amuletos que todavía usamos
La primera vez que un humano vio un eclipse, probablemente se cagó encima. Y no es para menos. El sol, ese puto dios que te da la vida, se apaga en pleno día. Las gallinas se vuelven locas. La temperatura baja. Y el cielo se vuelve negro como si el mundo se acabara. Así que no es extraño que durante milenios la humanidad haya intentado explicar este fenómeno con las historias más disparatadas.
El 12 de agosto de 2026, España volverá a vivir un eclipse total —el primero desde 1905— y con él, las viejas supersticiones volverán a resurgir.[reference:0] Porque aunque la ciencia ya sepa por qué ocurre, la gente sigue creyendo en gilipolleces. Y yo, que soy bruja y conozco bien el paño, te voy a contar las más curiosas. Algunas te harán reír. Otras te harán pensar. Y todas te recordarán que el ser humano siempre ha necesitado creer en algo para no volverse loco.
1. Cuando el sol es devorado
La mayoría de las culturas antiguas coincidían en algo: durante un eclipse, alguien o algo se estaba comiendo al sol. Los chinos creían que era un dragón gigante que devoraba el astro rey. Para ahuyentarlo, golpeaban cacerolas, platos y cualquier cosa que hiciera ruido. Cuanto más escándalo, mejor.[reference:2][reference:3] Los vikingos pensaban que eran dos lobos celestiales los que perseguían al sol, y cuando uno lo alcanzaba, se producía el eclipse.[reference:4]
Los hindúes, por su parte, creían que un demonio llamado Rahu, que había robado el vino de la inmortalidad, era decapitado y su cabeza, con sed de venganza, se tragaba el sol de vez en cuando.[reference:5] Rahu se la pasaba chupando el sol y la luna porque nunca se saciaba. Un clásico.
Los aztecas iban un paso más allá. Para ellos, el eclipse se llamaba Tonatiuh cualo, que significa «cuando el sol es comido».[reference:6] Y no se quedaban mirando. Cuando el sol se apagaba, danzaban, hacían rituales y ofrecían personas albinas en sacrificio para despertar al astro de su letargo.[reference:7][reference:8] O sea, que mientras tú te tomabas un café, ellos andaban matando gente para que el sol volviera. Brutal, pero efectivo.
Los mapuches de Sudamérica veían el eclipse como una muerte temporal del sol que luego resucitaba. Y los mayas, que controlaban el tema astronómico mejor que nadie, pensaban que una gran serpiente —la epifanía de Itzamná, su dios de los cielos— devoraba al sol o a la luna.[reference:9]
«Las mujeres aztecas y mayas tenían la creencia de que sus hijos serían consumidos por la oscuridad y que nacerían con malformaciones.»
2. La obsesión con las embarazadas
De todas las supersticiones, la más extendida y persistente es la de las mujeres embarazadas. En casi todas las culturas, se creía que mirar un eclipse durante el embarazo podía provocar malformaciones en el bebé.[reference:11] En México y Centroamérica, aún hoy hay abuelas que prohíben a las embarazadas salir a la calle durante un eclipse. Dicen que el niño puede nacer con manchas en la piel, labios leporinos o lunares negros en la cara.[reference:12]
En la cultura maya, las mujeres embarazadas se ponían una faja roja y un ganchito metálico para protegerse, mientras sus abuelas tocaban sartenes y ollas para ahuyentar a las «cosas negativas».[reference:13] Los ancianos navajos, en Norteamérica, instruyen a su comunidad para que permanezcan dentro de sus hogares durante el eclipse, asegurándose de que nadie mire al sol. Punto.[reference:14]
Incluso hoy, hay quien te dice que los niños nacidos durante un eclipse son especiales. Que son más inteligentes, que tienen dones, que están marcados por el destino.[reference:15] La ciencia dice que todo eso son pamplinas. Pero la ciencia no tiene abuelas.
3. Amuletos, listones y tijeras: la parafernalia de protección
Y si no puedes evitar el eclipse, al menos te proteges. Las supersticiones populares han creado todo un arsenal de amuletos y rituales para evitar las malas energías. Algunos son más curiosos que otros.
En México y Centroamérica, se recomienda usar ropa interior de color rojo durante el eclipse. También prender alfileres en la ropa, llevar un puñado de llaves en cada bolsillo o poner unas tijeras bajo la almohada (o detrás de la puerta en forma de cruz).[reference:17] Sí, has leído bien. Tijeras. Para cortar la mala suerte, supongo.
Un ritual de protección muy extendido es el listón rojo. Se atan siete nuditos en un listón rojo y se coloca en el tobillo derecho, haciendo tres nudos «en nombre de Dios padre, Dios hijo y del espíritu santo».[reference:18] Las embarazadas se lo atan a la altura del ombligo.[reference:19]
También se usan baños de sal para purificarse. No durante el eclipse, ojo, sino antes o después: una taza de sal de mar en una cubeta de agua, y te bañas con eso para quitar el mal de ojo y las malas vibras.[reference:20]
Y si eres más de amuletos, el dije con la llave de San Benito siempre es buena opción. Se mete dentro de un vaso con agua mientras la vela está encendida y listo: protección garantizada contra las malas energías.[reference:21]
«El ritual de protección para que no te quedes con nada: compras un listón rojo, le vas a hacer con tus manitas siete nuditos, lo pones en tu tobillo derecho.»
4. La ciencia dice: todo es mierda
Vale, antes de que te pongas a hacer nudos y comprar tijeras, la ciencia tiene algo que decir. Y es que todo esto no tiene base científica. Como explica Fernando Blanco Bregón, profesor de Psicología Social de la Universidad de Granada, las supersticiones son mecanismos para soportar la incertidumbre.[reference:23]
«Los humanos somos animales que necesitamos comprender nuestro mundo. Buscamos explicaciones a todo lo que ocurre. Cuando no tenemos explicación a mano, nos sentimos mal porque llevamos mal la incertidumbre y el azar», dice el investigador.[reference:24]
En otras palabras, preferimos creer que un eclipse trae mala suerte a admitir que el universo es un puto caos y no tenemos ni idea de lo que va a pasar. La superstición es un mecanismo de control. Una ilusión de poder en un mundo que no lo da.
Los psicólogos coinciden en que la mayoría de estas supersticiones son inofensivas. «Creer que la llegada de un eclipse traerá una catástrofe es bastante inofensivo, salvo para las personas que tomen medidas extremas para evitar ese supuesto desastre», puntualiza el psicólogo Eparquio Delgado.[reference:25] O sea, que mientras no te pongas a sacrificar gente como los aztecas, todo bien.
5. Rituales para aprovechar el eclipse (por si acaso)
Si eres de las que cree en estas cosas —y yo, que soy bruja, reconozco que algo de verdad hay en la energía de los eclipses[reference:26]— aquí tienes algunos rituales que no requieren sacrificios humanos ni tijeras bajo la almohada.[reference:27]
El ritual de la hoja en blanco
Escribe en una hoja de papel todo lo que quieres dejar atrás. Todo: miedos, relaciones tóxicas, deudas, malos hábitos. Luego quema la hoja durante el eclipse. El fuego transforma. Y el eclipse, según los astrologuillos, es un momento de cierre de ciclos.[reference:28][reference:29]
El ritual del listón rojo
Coge un listón rojo, haz siete nuditos y átalo en tu tobillo izquierdo (o muñeca izquierda). Dicen que atrae la buena suerte y repele las malas energías. Yo lo he probado y, la verdad, no me ha ido mal. Pero tampoco me ha ido mejor.[reference:30]
El baño de purificación
Llena una bañera con agua tibia, añade sal marina y unas gotas de aceite esencial de naranja o limón. Métete y visualiza cómo te liberas de las energías negativas.[reference:31] Cierra los ojos y piensa en todo lo que quieres soltar. Si no tienes bañera, una ducha con sal también sirve. La intención es lo que cuenta.
El altar de la abundancia
Coloca en un lugar tranquilo una vela blanca o amarilla, romero, laurel y un cuarzo rosa o citrino. Enciende la vela y visualiza tus objetivos. Mientras la vela arde, repite una afirmación como: «La prosperidad fluye hacia mí con facilidad».[reference:32][reference:33]
6. Pueblos de Burgos: donde los mitos vuelven a la vida
Y si te gusta el turismo con misterio, el 12 de agosto ocho pueblos de Burgos revivirán los mitos y rituales ancestrales bajo el proyecto «Eclipse en Arlanza». Cilleruelo de Abajo, Cubillo del Campo, Fontioso y cinco más te esperan con leyendas, supersticiones y miradores astronómicos. Como dice el refrán: «El que tiene boca, se equivoca». Y el que tiene abuela, cree en eclipses.[reference:34]
«A través de leyendas, creencias populares, supersticiones y rituales tradicionales, los participantes descubrirán cómo se vivía el ocultamiento del sol en el medio rural antes de la llegada de la ciencia moderna.»
7. La verdad que nadie quiere oír
La verdad es que el eclipse no va a cambiar tu vida. No va a hacer que te toque la lotería ni que tu ex vuelva arrepentido. Pero tampoco va a traerte una maldición ni a hacer que tu hijo nazca con manchas. Es simplemente un espectáculo de la naturaleza, uno de los más bonitos que puede ofrecer el cielo.
Pero las supersticiones no son malas. Son humanas. Son la forma que tenemos de darle sentido a lo que no lo tiene. Y si un listón rojo te hace sentir más segura, o una vela te da esperanza, ¿quién soy yo para juzgarlo?
El filósofo que no necesita nombre dijo: «El ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra». Pero también es el único que se inventa historias para justificarlo.
Así que el 12 de agosto, mira al cielo. Disfruta del eclipse. Y si quieres ponerte un listón rojo o quemar una hoja con tus miedos, hazlo. Pero no te olvides de lo importante: que estamos vivos para verlo. Y eso, con o sin supersticiones, ya es un puto milagro.
📌 En resumen (para llevar siempre contigo)
- Los eclipses han sido interpretados como ataques al sol por dragones, lobos, demonios y serpientes en diferentes culturas.
- Los aztecas llegaban a hacer sacrificios humanos para que el sol volviera a brillar.
- La superstición más extendida es la de las mujeres embarazadas: no mirar el eclipse para que el bebé no nazca con malformaciones.
- Los amuletos más comunes incluyen listones rojos, llaves, alfileres y tijeras bajo la almohada.
- La ciencia explica que las supersticiones son un mecanismo para soportar la incertidumbre.
- Hay rituales sencillos (hoja en blanco, baños de sal, listones rojos) para quienes quieran aprovechar la energía del eclipse.
- Ocho pueblos de Burgos revivirán mitos y rituales ancestrales durante el eclipse.
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El 12 de agosto, el cielo se apagará. Y cuando vuelva a encenderse, tú seguirás siendo la misma persona. Pero al menos tendrás una historia que contar. Y quizá, un listón rojo en el tobillo.
Bruja de linaje y amante de la verdad sin edulcorar.
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