Relatos

¿Tienes hambre, profesor?

(Extracto del atestado policial Nº 842-B. Unidad de Homicidios. Departamento de Criminología. Prueba incorporada: diario personal de la desaparecida, F. S., 19 años. Instituto UNIR. Caso abierto.)

Informe preliminar:

El despacho del profesor de literatura desaparecido, A. M., fue hallado cerrado desde dentro. No se ha encontrado el cuerpo del profesor ni rastro físico concluyente de la estudiante F. S., cuya madre reportó su desaparición la noche del 9 de mayo. En su taquilla se encontró un diario escrito a mano, que contiene las siguientes entradas y se adjunta como prueba.

29 de abril

Me siento gorda. Gorda incluso cuando no he comido en dos días. Incluso cuando me tiemblan las piernas. Mamá dice que es mental. Que lo que tengo es emocional. Pero lo que yo siento… es otra cosa. Es hambre. Hambre que no se calma con comida. Hambre como un agujero negro en el estómago. Como si llevara algo dentro de mi vientre y no se saciara nunca.

30 de abril

Hoy no pude más. Pan, queso, yogures, arroz. Todo a la vez. Luego los dedos, el vómito, el ardor. Mi perrita Princesa me mira. Con los ojos llenos de extrañeza. De miedo. Me sigue por toda la casa. Ya no mueve la cola. Antes, siempre movía la cola cuando me veía.

1 de mayo

He empezado a soñar con una voz. Aguda. Rara. Repulsiva. Me habla desde dentro de mi vientre. Me llama por mi nombre. Me dice que coma. Que abra la boca y que coma.

El hambre me domina, no me deja pensar. Oigo voces, me llama.

Devoro cuanto encuentro en la cocina.

Grita, dice que la comida no basta.

2 de mayo

Oigo esa voz chillona desde dentro de mí. Ríe. Se burla de mí. Me llama gorda. Dice que me comería hasta a mi perra.

3 de mayo

No me acuerdo bien. Solo recuerdo los sonidos. El hueso. El chillido. La sangre caliente en la boca. No vomité. Solo me senté en el suelo. Masticando. Y llorando. Estaba, por fin, tan llena…

4 de mayo

Llevo todo el día en cama. Mamá entró sin hacer ruido. Me preguntó si estaba mejor. Le dije que sí. Me acarició la frente. Luego me indicó que no dijera nada. Que ya lo había limpiado todo. Que nadie debía enterarse nunca.

Después me habló de bulimia, de que esto era una enfermedad, que todo se arreglaría. Me abrazó. Y por un segundo… pensé en su carne blanca, en sus muslos, en la lasaña que hace los domingos. Y sentí que mi estómago rugía. Por hambre.

5 de mayo

He cambiado, mi cuerpo ha crecido, se ha hinchado. Estoy enorme.

No puedo más. El hambre me domina. No me deja pensar con claridad. De nuevo esa voz. Gritándome, llamándome gorda. Rompo a llorar, le pido que se calle. Se ríe de mí. –Llama a tu mamá—me dice.

7 de mayo

He investigado en internet. Ya se lo que me pasa. Lo que yo siento aparece en páginas esotéricas. No se llama bulimia, como dice mi madre. Es un ente de otro mundo. Se instala en el estómago y lo devora todo. Se llama Gessil. El artífice del pecado capital. El demonio de la Gula.

10 de mayo

Mamá hoy por fin me ha dejado ir a clase. El profesor me sonrió. Me preguntó si necesitaba hablar. Me miró con compasión. Yo asentí. Le dije que sí. Que tal vez necesitaba su ayuda. Que tal vez quería contarle como me siento.

Gresil se burlaba dentro de mí: «¿Vas a meterte otro banquete, Martita?».

6 de mayo

Me ha dado hora para una tutoría. Mañana. Él solo ve una chica triste. Una víctima de la sociedad frívola del cuerpo perfecto. Una joven bulímica con hambre de afecto.

No estoy enferma. Estoy poseída. Por algo que nació dentro de mí el día que me miré al espejo y pedí que el hueco de mi estómago se llenara… Yo le invité. Me convertí en su recipiente.

7 de mayo

Tengo que salir de esta. Tengo que buscar ayuda.

Hoy tengo tutoría. Se lo contaré a mi profesor. Si todo va bien, no necesitaré escribir más. No porque no tenga cosas que contar. Sino porque al fin estaré curada. Él me ayudará. Me comprenderá.

Gresil me eligió. Y yo lo dejé entrar. Pero encontraremos una manera de sacarlo.

No es comprensión lo que necesito.

Necesito carne. Necesito necesito abrir la boca…

“¿Tienes hambre, profesor?”

Informe policial final: Hasta la fecha, ni el profesor A. M. ni la alumna F. S. han sido localizados. Algunos de los estudiantes interrogados afirman haber oido una risa burlona dentro del aula el día de los hechos. El caso continúa abierto.

Eva Álvarez i Sanz

Soy Eva Álvarez i Sanz, escritora apasionada por las historias que exploran las emociones, los vínculos humanos y los caminos inesperados que marcan una vida. Me atraen los personajes complejos, los secretos, los anhelos y los momentos capaces de cambiarlo todo. Escribo para quienes buscan emocionarse, reflexionar y sumergirse en relatos que permanecen en la memoria mucho después de la última página. Mi vocación es crear historias que entretengan, conmuevan y acompañen al lector.

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