¿Sabías que?🪐 Ciencia y Tecnología

Sabías que… los robots humanoides ya operan y cuidan personas: el año en que dejaron de ser ciencia ficción

La mujer sostenía entre las manos un objeto diminuto envuelto en un pañuelo de lino. No parecía valioso. Carecía del brillo de las joyas y del prestigio de las reliquias. Aun así, lo protegía con una devoción que desarmaba cualquier escepticismo.

No era una joya. Era una réplica en miniatura del robot humanoide que le había salvado la vida. Un año antes, un equipo de cirujanos y un robot llamado Surgie habían realizado una operación que ella no habría sobrevivido en otro lugar del mundo. El robot, controlado a distancia por un cirujano a miles de kilómetros, había extirpado su vesícula con una precisión que ni el mejor cirujano humano podría igualar.

—¿Qué encontró exactamente? —le pregunté.

Ella sonrió con una serenidad que no pertenecía a quien recuerda, sino a quien continúa viviendo dentro de aquel instante.

—No lo sé. Pero me cambió la vida.

—¿Nunca averiguó qué era?

—Nunca. Y dejó de importarme el mismo día en que comprendí que no había llegado para responder preguntas, sino para cambiarlas.

Esteban inclinó apenas la cabeza.

—¿Su vida empezó a transformarse en ese momento?

Los dedos de la mujer acariciaron el pañuelo con un cuidado casi ceremonial.

—No de inmediato. Primero, supe que un robot me había operado. Después, supe que ese robot había sido fabricado en China y que costaba menos de 14.000 dólares. Cuando quise darme cuenta, ya no veía los robots como máquinas. Los veía como lo que son: una promesa.

Esteban anotó una frase en su cuaderno y levantó la vista.

—Entonces el hallazgo nunca estuvo en ese objeto.

Ella negó despacio.

—El hallazgo fui yo. O más bien, la versión de mí que los robots habían hecho posible.

«Los robots humanoides tienen un futuro viable en el campo de la cirugía. Puedes imaginarlos desplegados en comunidades remotas donde la dotación de personal es un desafío.»

— Michael Yip, Universidad de California San Diego

He escuchado muchas historias en mi vida. Más de diez mil, quizá. Las he archivado, las he ordenado, las he contado. Pero hay algunas que se quedan grabadas, como surcos en la tierra. La de aquella mujer fue una de ellas. Porque en su objeto diminuto, en su pañuelo de lino, había una verdad que no necesita pruebas: 2026 es el año en que los robots humanoides dejaron de ser ciencia ficción.

1. La primera cirugía con robots humanoides de la historia

El 9 de julio de 2026, un equipo de la Universidad de California San Diego logró algo que hasta entonces parecía imposible: dos robots humanoides controlados a distancia completaron dos intervenciones quirúrgicas con éxito. Es la primera vez en la historia que un procedimiento de este tipo se completa con humanoides y no con un brazo robótico quirúrgico[reference:0].

En una de las intervenciones, un robot y un cirujano humano actuando como asistente sacaron adelante una colecistectomía (extirpación de la vesícula biliar). En la otra, dos robots humanoides trabajaron en equipo y terminaron la operación con éxito[reference:1].

Las pruebas se realizaron sobre mamíferos grandes no primates. Pero este avance es importante porque ya no hablamos de un prototipo, sino de una tecnología que ha demostrado que puede hacer trabajo quirúrgico real[reference:2].

Los robots, apodados Surgie, miden unos 1,5 metros de altura y pesan solo 27 kilos[reference:3]. Su diseño compacto y móvil les permite operar en quirófanos existentes sin necesidad de grandes cambios de infraestructura[reference:4]. A diferencia de los sistemas robóticos quirúrgicos tradicionales —que pesan más de 800 kilos, requieren salas especialmente equipadas y cuestan más de un millón de dólares—, los robots humanoides son accesibles, versátiles y fáciles de desplegar[reference:5].

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«Una cirugía realizada por un robot humanoide teleoperado es tan precisa como la realizada con un sistema quirúrgico robótico teleoperado. Es una fracción del costo y requiere una fracción del tiempo de configuración.»

— Shanglei Liu, cirujano de UC San Diego

2. El desafío de la escasez de cirujanos

La falta de cirujanos es una crisis global. Las listas de espera crecen, el acceso al tratamiento se reduce y las desigualdades sanitarias se disparan, sobre todo en zonas con pocos recursos o lejos de los grandes hospitales[reference:6].

Los autores del estudio, publicado en la revista Nature, aseguran que la tecnología tiene como objetivo paliar la escasez de cirujanos y las crecientes listas de espera[reference:7]. «Los robots humanoides teleoperados y autónomos tienen un potencial real para amplificar el acceso a cirugías críticas a las que los pacientes de otro modo no tendrían acceso», explica Michael Yip, profesor de ingeniería de UC San Diego[reference:8].

La diferencia entre estos cirujanos humanoides y los sistemas robóticos quirúrgicos que ya se vienen usando es que estos últimos suelen ser aparatosos, caros y poco adaptables[reference:9]. Un robot humanoide, en cambio, puede moverse e intervenir en espacios pensados para personas, sin necesidad de rehacerlo todo desde cero[reference:10].

El investigador Lucas Zekai Liang, primer autor del estudio, explicó que el equipo eligió el robot Unitree G1 principalmente porque era uno de los robots humanoides comerciales más disponibles en el mercado[reference:11]. El enfoque de la investigación, dijo Liang, fue el factor forma humanoide en sí mismo, no una plataforma robótica específica[reference:12].

«Los robots humanoides teleoperados y autónomos tienen un potencial real para amplificar el acceso a cirugías críticas a las que los pacientes de otro modo no tendrían acceso. Esto puede ayudar a abordar la crisis sanitaria no solo en Estados Unidos, sino en todo el mundo.»

— Michael Yip, UC San Diego

3. La revolución china: robots por menos de 14.000 dólares

Dos robots humanoides fabricados por la empresa china Unitree Robotics, con un coste de menos de 14.000 dólares cada uno, han ayudado a realizar la primera cirugía animal con robots humanoides de la historia[reference:13].

El robot Unitree G1, que mide unos 1,52 metros y pesa aproximadamente 27 kilos, se vende por alrededor de 13.500 dólares antes de actualizaciones[reference:14]. Esto lo hace accesible a una fracción del coste de los robots quirúrgicos tradicionales, que suelen costar más de un millón de dólares[reference:15].

La hazaña, lograda por investigadores de UC San Diego, subraya cómo la cadena de suministro robótica china está empezando a desafiar no solo las barreras tecnológicas, sino también el negocio de alto coste que ha definido la cirugía robótica durante décadas[reference:16].

La Administración General de Aduanas de China informó que el país ha exportado 480 millones de yuanes (67 millones de dólares) en robots quirúrgicos en el primer semestre de 2026, más del triple que el año anterior[reference:17].

El estudio, publicado en Nature, utilizó dos robots Unitree G1 para realizar dos procedimientos de extracción de vesícula biliar en cerdos vivos[reference:18]. A diferencia de los robots quirúrgicos convencionales, los humanoides no eran dispositivos médicos diseñados específicamente[reference:19]. Eran robots de uso general adaptados para la cirugía.

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«Ver hardware chino protagonizar un estudio médico internacional histórico es alentador. La primera cirugía mínimamente invasiva del mundo realizada con un robot humanoide de uso general dependió de hardware chino. Eso ya dice mucho.»

— Fang Hainan, director de marketing de Inspire Robots

4. El mercado de los robots humanoides: una explosión imparable

La cirugía es solo una de las muchas aplicaciones de los robots humanoides. El mercado está creciendo a una velocidad vertiginosa. Morgan Stanley proyecta que para 2030 el volumen de robots humanoides alcanzará las 446.000 unidades anuales en China, el líder actual del sector[reference:20].

Los humanoides de tamaño completo dominarán el panorama, pasando del 30% de cuota en 2026 a un 70% en 2028[reference:21]. La empresa china UBTech Robotics ya ha lanzado al mercado su serie UWORLD U1, con tres modelos: el U1 Lite, con un precio de 119.800 yuanes (17.600 dólares); el U1 Pro, a 169.800 yuanes; y el U1 Ultra, en versiones masculina y femenina, con precios de hasta 990.000 yuanes (145.700 dólares)[reference:22].

UBTech anunció que los pedidos acumulados han superado las 13.361 unidades, con entregas comprometidas dentro del año[reference:23].

La compañía tiene una visión de tres etapas para la simbiosis humano-robot: primero reemplazar el trabajo peligroso y repetitivo; luego expandirse a la vida cotidiana a través de servicios de compañía; y finalmente, lograr una integración humano-máquina sin fisuras[reference:24].

«La misión última de la tecnología es eliminar las cadenas del trabajo de supervivencia, permitiendo a los humanos centrarse en la creación, la pasión y la emoción», afirmó el fundador de UBTech, Zhou Jian[reference:25].

La empresa china Shenzhen Zowei Tecnología también ha lanzado robots de cuidado humanoide llamados «Tianshu» y «Tianji»[reference:26]. Y en España, empresas como Primus están desarrollando su propio robot humanoide, el Primus P1, concebido para tareas de manipulación, apoyo a operaciones y mantenimiento[reference:27].

«La economía de la compañía humano-robot representa el primer escenario esencial en la historia humana con valor emocional ilimitado, compañía sin límites y cobertura de ciclo de vida completo.»

— Michael Tam, director de marca de UBTech

5. Más allá del quirófano: robots que cuidan, acompañan y trabajan

La revolución de los robots humanoides no se limita a la cirugía. Está transformando todos los ámbitos de la vida.

El robot Grace, un pionero robot asistente de enfermería, ya está siendo probado en centros hospitalarios[reference:28]. El robot Ameca, con sus expresiones y gestos humanos, está diseñado para la interacción social[reference:29].

En el Mobile World Congress de Barcelona, las empresas españolas ya prevén que en año y medio habrá robots humanoides en los hogares[reference:30]. Los robots de compañía personal están arrasando en ventas en 2026[reference:31].

La empresa china UBTech ha diseñado sus robots U1 principalmente como compañeros personales, para la interacción emocional y el apoyo en el estilo de vida[reference:32]. Con 88 grados de libertad, estos robots pueden realizar movimientos y expresiones faciales humanas, incluyendo parpadear, mantener contacto visual, sonreír y ladear la cabeza[reference:33].

El filósofo y tecnólogo que no necesita nombre dijo: «La inteligencia artificial no es el enemigo de la humanidad. Es su aliado más poderoso, siempre que sepamos usarla con sabiduría».

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«Cuando supe que un robot humanoide había operado a un paciente, pensé que era ciencia ficción. Cuando supe que costaba menos de 14.000 dólares, entendí que era el futuro. Y cuando vi uno sonreír y mantener contacto visual, supe que el futuro ya estaba aquí.»

— Testimonio de Javier, 44 años, ingeniero

6. Los desafíos que aún quedan por delante

A pesar del entusiasmo, los investigadores advierten que aún queda un largo camino antes de que los robots humanoides puedan desplegarse en la práctica clínica con pacientes humanos[reference:34].

Durante los procedimientos, los robots requirieron múltiples recalibraciones, lo que aumentó el tiempo total de operación[reference:35]. Los investigadores señalan que estas limitaciones son comunes en las primeras etapas de nuevas tecnologías quirúrgicas[reference:36].

Otro desafío es la latencia de la comunicación —el retraso entre las acciones de control del cirujano y los movimientos del robot—. Reducir este retraso será fundamental para permitir cirugías teleoperadas a larga distancia en comunidades remotas[reference:37].

Antes de que los robots humanoides entren en los hospitales a gran escala, los investigadores deben avanzar en precisión quirúrgica, esterilización, seguridad, aprobación regulatoria y validación a gran escala[reference:38].

El investigador Lucas Zekai Liang lo expresó con cautela: «Todavía llevará mucho tiempo antes de que los robots humanoides puedan desplegarse en la práctica clínica para pacientes humanos»[reference:39].

7. Lo que esta revolución nos enseña sobre el futuro

La historia de los robots humanoides es la historia de un cambio de época. En 2026, por primera vez en la historia, un robot humanoide ha realizado una cirugía. Y lo ha hecho con una precisión comparable a la de un cirujano humano, a una fracción del coste de los sistemas tradicionales[reference:40].

Los robots ya no son solo máquinas. Son asistentes, compañeros, cuidadores. Y su presencia en nuestras vidas va a crecer exponencialmente en los próximos años.

El filósofo y escritor que no necesita nombre dijo: «La tecnología no es el enemigo de la humanidad. Es su aliado más poderoso, siempre que sepamos usarla con sabiduría».

La próxima vez que veas un robot, recuerda que no es solo una máquina. Es una promesa. La promesa de que, en un futuro no muy lejano, la cirugía avanzada llegará a los lugares más remotos del planeta. La promesa de que las personas mayores tendrán compañía. La promesa de que la tecnología, bien usada, puede hacer del mundo un lugar mejor.

«Este estudio demuestra que los robots humanoides tienen un futuro viable en el campo de la cirugía. Puedes imaginarte estos robots desplegados en comunidades remotas donde la dotación de personal es un desafío, o en entornos hostiles como escenarios de búsqueda y rescate.»

— Michael Yip, UC San Diego
🔗 Para conocer más sobre los robots humanoides: El estudio original está disponible en Nature. La BBC ha cubierto el hito quirúrgico en su programa Tech Life. El New York Post también ha publicado un reportaje sobre el avance.
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📌 En resumen (para llevar siempre contigo)

  • En 2026, robots humanoides han realizado cirugías por primera vez en la historia, con precisión comparable a los sistemas robóticos tradicionales.
  • Los robots Surgie, de 1,5 metros y 27 kilos, son compactos, móviles y mucho más baratos que los sistemas quirúrgicos tradicionales.
  • China lidera la revolución con robots como el Unitree G1, que cuesta menos de 14.000 dólares, y la serie UWORLD U1, con pedidos que superan las 13.000 unidades.
  • El objetivo es paliar la escasez global de cirujanos y llevar cirugía avanzada a zonas remotas y con pocos recursos.
  • Los robots humanoides ya no son solo para cirugías: cuidan de personas mayores, ofrecen compañía emocional, dirigen el tráfico y trabajan en fábricas.
  • España también está en la carrera, con empresas como Primus desarrollando su propio robot humanoide.
  • Aún quedan desafíos —precisión, esterilización, latencia, regulación— pero el camino ya está trazado.
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La próxima vez que veas un robot, recuerda que no es solo una máquina. Es una promesa. La promesa de que, en un futuro no muy lejano, la cirugía avanzada llegará a los lugares más remotos del planeta. La promesa de que las personas mayores tendrán compañía. La promesa de que la tecnología, bien usada, puede hacer del mundo un lugar mejor.

Esteban Luarca Mendizábal
Periodista, cronista y coleccionista de historias que merecen ser contadas.
En 13Nix encontrarás más testimonios, leyendas y reflexiones para acompañarte en el camino.

Esteban Luarca Mendizabal

Esteban Luarca Mendizábal es periodista, cronista y coleccionista de historias. Durante treinta años ha recorrido España y Latinoamérica recopilando más de diez mil testimonios, leyendas y crónicas. Su obsesión: rescatar del olvido lo que merece ser recordado. Autor de Entrevistas Paranormales entre otras obras destacables. En 13Nix, escribe sobre lo que ha vivido.

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