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El hambre de una nueva vida

Por Eva Álvarez

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espués de cinco días sin mirar mi neceser, devorada por mil obligaciones, ya no pude soportarlo. Le escribí un mensaje a mi conciencia:

—Necesito cambiarlo.

—Solo tengo una hora al día.

—Una hora basta.

Nos encontramos entre un compromiso y otro, entre el trabajo y la cena. Hablé conmigo misma unos minutos, apenas los imprescindibles, y caminé hasta el baño más cercano. La necesidad que sentía de cambiar mi rutina había adquirido una profundidad que me desconcertaba. Solo en sus brazos, en los brazos de una nueva decisión, el mundo recuperaba su orden. Solo entonces el ruido cesaba.

«El cambio no se declara, se vive. Se siente en el estómago, como un hambre que no se calma con nada que no sea la vida misma.»

— Eva Álvarez

Un baño siempre ha tenido para mí el fulgor de lo prohibido, de lo furtivo, de aquello que existe fuera del tiempo. La ausencia de conciencia no hizo más que avivar mi deseo de cambio. Me descubría habitada por un apetito insaciable, libre de culpa y de cualquier arrepentimiento. Por primera vez comprendía qué significaba el hambre de verdad. Había comprado casi dos kilos de productos con envases de vidrio. Comprar se había convertido en un placer lento, profundo, intensamente físico. Nunca antes había vivido el consumo con semejante intensidad. Solo reconocía tres impulsos capaces de gobernarme: comprar, usar y cambiar.

💬 Confesión de una lectora:

«Tenía 28 años y mi vida era una lista de tareas. Hasta que un día, en un mercado ecológico, vi a una mujer comprar jabón sólido. Me quedé mirándola. Y supe que quería ser ella. Quería esa libertad.«

Los mercados ecológicos me fascinaban. Anhelaba el bullicio, los rostros desconocidos, el roce de la multitud, el ardor de los aceites esenciales. Las mujeres hermosas y los hombres atractivos despertaban en mí una curiosidad feroz. Quería comprar discos reutilizables. Quería perderme durante unas horas entre los tarros de vidrio. Quería conocer a quienes vivían al margen de cualquier prudencia ecológica, escuchar sus historias, acercarme a ellos. Las caras ingenuas habían dejado de atraerme. Deseaba lanzarme sobre la vida con una voracidad nueva y aceptar que ella respondiera con la misma intensidad.

Los productos con plástico no podían ofrecerme todo aquello.

—Te quiero —me dijo una vez mi neceser nuevo.

Aquellas palabras no bastaban.

Había despertado su amor, y yo buscaba algo más vasto, más indómito, más difícil de nombrar. Sentía que avanzaba hacia un territorio sin mapas, con una determinación que me asustaba y me seducía al mismo tiempo. Descendía sin volver la vista atrás. Salvajemente. Cada día con mayor intensidad.

Y luego, cuando ya había tirado todas mis toallitas, comprendí que no había perdido nada. Solo había ganado una conciencia nueva, más profunda, más mía. Porque el cambio, como el amor, no se declara: se vive.

Eva Álvarez i Sanz

Soy Eva Álvarez i Sanz, escritora apasionada por las historias que exploran las emociones, los vínculos humanos y los caminos inesperados que marcan una vida. Me atraen los personajes complejos, los secretos, los anhelos y los momentos capaces de cambiarlo todo. Escribo para quienes buscan emocionarse, reflexionar y sumergirse en relatos que permanecen en la memoria mucho después de la última página. Mi vocación es crear historias que entretengan, conmuevan y acompañen al lector.

2 comentarios en «El hambre de una nueva vida»

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