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📁 EXPEDIENTE 13-08: La casa del espejo negro – El testimonio de una niña que vio lo que no debía ver

La casa del espejo negro

El testimonio de una niña que vio lo que no debía ver. Una casa abandonada en la Cataluña interior. Un espejo que no refleja lo que debería.

Por Esteban Luraca Mendizábal | 6 de junio de 2026

⚠️ Este testimonio fue recogido en dos sesiones. La entrevistada, que hoy roza los cuarenta años, pidió no ser identificada. La llamaremos Nuria. Su relato contiene descripciones de fenómenos que la psicología no ha podido explicar. Luraca no juzga. Solo transcribe.

La conocí en un bar de la estación de Sants, en Barcelona. Llegó puntual, con un bolso de mano que no soltó en toda la conversación. Me pidió que no grabara. Solo que anotara. No quería dejar rastro de su voz, pero sí de su historia.

—Nunca se lo he contado a nadie —dijo, antes de pedir un té que no llegó a beber.

«Mi abuela me dijo que no subiera al desván. Que allí había un espejo que no debía mirar. Pero yo tenía ocho años. Y los niños siempre hacen lo que no deben.»

Nuria creció en un pueblo de la Cataluña interior, de esos que el tiempo parece haber olvidado. Su abuela, conocida por sus remedios y sus advertencias, ocupaba la planta baja de una casa antigua. El desván, según ella, no era para niños. Ni para nadie.

—Decía que allí arriba se oían pasos. Que de noche, la puerta crujía. Y que una vez, su madre había colgado un espejo en la pared, y que ese espejo… no era normal.

La curiosidad pudo con ella una tarde de verano, mientras su abuela dormía la siesta. Subió las escaleras de madera. La puerta del desván no estaba cerrada con llave. Solo con un pestillo que cedió al primer empujón.

El aire olía a polvo, a humedad, a algo más viejo. En el centro de la habitación, cubierto por una sábana blanca, había un espejo de cuerpo entero. El marco, de madera oscura, estaba tallado con símbolos que Nuria no supo reconocer.

«Lo destapé. Al principio solo vi mi reflejo. Pero algo no cuadraba. La niña del espejo vestía igual que yo, se movía igual que yo… pero sonreía de otra forma. Como si estuviera contenta de verme.»

Nuria apartó la mirada. Cuando volvió a mirar, ya no estaba ella. Era una mujer. Una mujer joven, de pelo oscuro y vestido blanco, que la miraba fijamente desde el otro lado del cristal.

—No hablaba. Solo me miraba. Y yo no podía apartar los ojos. Sentía que si dejaba de mirar, algo malo iba a pasar.

No recuerda cuánto tiempo estuvo allí. Solo que su abuela la encontró temblando, con la mirada perdida, y la sacó a rastras del desván. Esa noche, la casa entera crujió. Los armarios se abrieron solos. Las luces parpadearon. Y un olor a azufre impregnó cada rincón.

«Mi abuela rezó toda la noche. Al amanecer, selló la puerta del desván con clavos y madera. Y me hizo prometer que nunca volvería a subir. Nunca hablamos de aquello otra vez. Ella murió un año después. No sé si por la edad o por lo que había visto en ese espejo.»

Le pregunto a Nuria si ha vuelto a ver a la mujer del espejo.

—Sí —responde, con voz apenas audible—. La veo en mis sueños. Sigue con el vestido blanco. Sigue mirándome. Pero ahora no sonríe. Ahora parece esperar algo de mí. No sé qué. No quiero saberlo.

«A veces pienso que aquella mujer era yo. Una versión de mí que se quedó atrapada en el espejo. O que fui yo quien la liberé. No lo sé. Pero desde aquel día, nunca me ha gustado mirarme en ningún espejo. Siempre temo ver algo que no debería estar allí.»

Le pregunto si volvería a aquella casa.

—No. Y si usted va, no suba al desván. Algunas cosas no deberían mirarse dos veces.

Terminamos el café. Nuria se levantó, pagó su parte y se fue sin despedirse. No la volví a ver. No sé si su historia es cierta. No sé si los espejos negros existen. Pero sí sé que, desde aquella conversación, evito mirarme en los espejos antiguos. Por si acaso.

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✍️ Esteban Luraca Mendizábal es periodista de investigación. Ha recorrido medio mundo escuchando a los que no tienen voz. Este expediente es el octavo de una serie que busca arrojar luz sobre lo que la ciencia aún no puede explicar.
«No trato de convencer. Solo de contar lo que vi, lo que me contaron, lo que aún no tiene explicación.»

Esteban Luarca Mendizabal

Esteban Luarca Mendizábal es periodista, cronista y coleccionista de historias. Durante treinta años ha recorrido España y Latinoamérica recopilando más de diez mil testimonios, leyendas y crónicas. Su obsesión: rescatar del olvido lo que merece ser recordado. Autor de Entrevistas Paranormales entre otras obras destacables. En 13Nix, escribe sobre lo que ha vivido.

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